
Si obedecemos el mensaje del evangelio, nuestro corazón ha sido lleno del más puro amor, el amor de Dios, el cual no es egoísta, al contrario, se extiende hacia otros y no es un amor que aparenta preocupación pero no hace nada al respecto para ayudar en la situación de otro. El amor de Dios es activo, capaz de emprender acciones con tal de ayudar en el bienestar del prójimo y sobre todo de aquel que piensa diferente, de aquel que contradice, ofende o que persigue.
Esto tiene un efecto práctico, tal como el Señor Jesús nos enseñó, debemos practicar este amor no fingido, con nuestro “enemigo”, es decir con aquellas personas que están en el mundo y no hacen la voluntad de Dios, por no conocer realmente a Jesús.
Fácil es hacer cosas buenas por aquellos que nos aman, pero por aquellos con quienes tenemos contradicciones no; tal como Cristo nos mostró en la cruz, murió por todos nosotros que éramos enemigos de Dios, por culpa del pecado.
Tomemos ahora este amor de Cristo incrustado en nuestro corazón, por eso vayamos a contarles a otros acerca de este gran amor con que Dios nos amó aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados. Mostremos este amor no fingido a los que no conocen el verdadero amor, este es el primer paso para cumplir el mandamiento de amarnos mucho unos a otros, con todo nuestro corazón y con todas nuestras fuerzas.
tu eres mi efecto positivo!
ResponderBorrarEres increible amiga!
ResponderBorrarMe obligo a entrar jaja ¿eso vale? jajaja pero me encanto sabes que te admiro en todo lo que tu vida cristiana se refiere, te lo dije muchas veces, los procesos tienen un proposito, tu lo aprendiste muy bien, y eres un ejemplo de adoradora amiga.
ResponderBorrar